Se gira, mira el reloj de pasada y suspira sin intención alguna... Es una tarde de otoño, una de esas tardes en las que hasta el tiempo, se toma un descanso y parece no avanzar.
El cielo lleva horas grisáceo pero con una aparente apatía ante lo que resta de día, no se decide a llover o aclararse.
No sabe que debe hacer ahora, su mundo se ha transformado en los últimos meses y múltiples ideas y proyectos pasean por su mente sin atreverse a concretar el mañana. Tal vez no sea la mejor hora para tomar decisiones pero es la mejor hora para desechar unas cuantas.
Pero todas parecen tan lejanas y tan irreales que no le resultan atractivas...
Vuelve a pasear la vista por la habitación y piensa en volar alto, elevarse hasta esas nubes que envuelven el atardecer y analizar las posibilidades lejos de todo aquello que representa una distracción para su mente; pero su mente no se distrae, simplemente se esconde tras una cortina de sensatez y responsabilidad.
Tal vez otro día, a otra hora y en otro lugar pueda afrontar la decisión más importante, vivir a partir de ahora...
No hay comentarios:
Publicar un comentario