- ¡Tío!, ¿no ves que es de raza humana?
Sí, ese fue el razonamiento que oí el otro día a un grupo de jóvenes y si, casi me da un ataque de risa en plena calle.
Pero debo confesar que la frase de marras se metió en mi mente llevándome por derroteros algo más filosóficos que la pura y simple hilaridad. Mi pensamiento me llevó a imaginar una sociedad humana en la que los individuos no se distinguieran por su raza, sino por su inteligencia, por su carisma por su personalidad...
Tal vez el problema de los humanos sea ese (si he puesto humanos y no humanos y humanas porque me niego a discriminar a los lectores separándoles por sexo) en fin, como iba diciendo tal vez el problema de los humanos sea el de empeñarnos en clasificar todo. Clasificamos los libros, los coches, los alimentos, los animales... Y clasificamos a las personas por su raza y por tanto inconscientemente, las separamos mentalmente en grupos étnicos a los que según nuestra propia personalidad, otorgamos determinados valores y faltas.
Tal vez esta joven en su falta al hablar, haya dado con el quid de la cuestión; quizás igual que hace unos años se puso de moda el autoproclamarse "ciudadano del mundo" debiéramos autoproclamarnos de simplemente "raza humana".
Pero bueno, sólo son simples elucubraciones callejeras al ritmo de música de los sesenta
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