Hay situaciones en esta vida que te hacen plantearte cuantas veces desperdiciamos la ocasión de conocer a fondo a alguien por evitar problemas.
Estos últimos meses he podido comprobar como me había distanciado de una mujer extraordinaria; he estado a punto de perder la posibilidad de aprender personal y culturalmente de la forma más fácil y amena: escuchando y conversando tranquilamente... El motivo, evitar problemas o malentendidos con terceras personas y supongo que, también, un poco de inseguridad propia.
Después de muchos años, he vuelto a descubrir a una mujer fuerte y segura de sí misma pero, a la vez, consciente de la necesidad de crecer a diario personal e intelectualmente. Tiene sus defectos, como yo, pero es de esas personas que te enriquecen con su amistad.
Un consejo: no esperéis al último momento para valorar a quien tenéis cerca y no dejéis que nadie directa o indirectamente, manipule vuestras relaciones.