¿Y si la felicidad consiste en esto, en estar sentada entre mantas mientras todos duermen escribiendo al viento y disfrutando de esa sensación de ausencia de la realidad?...
Infinidad de tareas por hacer y ni un atisbo de remordimiento por aplazarlas un ratito...
Escuchar cada sonido tras la ventana y reconocerlo en tu mente como parte de tu hogar...
Olvidando las afrentas y creando nuevas esperanzas en la gente, en los lugares, en los momentos...
Sentir las manos frías y aún así, continuar escribiendo...
Si, definitivamente la felicidad se construye con momentos como este.
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