sábado, 9 de marzo de 2013

Saquito de pensamientos



No hay nada especial de qué escribir, no hay prisas, no hay plazo para acabar…, tan solo, un teclado y una página en blanco.

Mis dedos se comunican de una manera extraña, casi mágica con mi mente. No me detengo a corregir puntuación ni gramática…, tan solo escribo con el corazón.

Es un momento especial, no hay nadie alrededor, las hojas se mueven por el viento en una extraña tarde de agosto; es un susurro suave y continuo que, de algún modo también mágico, se complementa con el tecleado del ordenador…, tan solo tengo que extender mis dedos sobre las letras y éstas forman palabras que, a su vez, forman frases y párrafos.

Mis ojos pasean sobre la pantalla y descubren como una tarde aparentemente perdida se convierte en el comienzo de un viaje por el mundo de mis pensamientos…, tan solo tengo que dejar ir la mente sin interrumpir su deambular divagante, pero sin impedirla descansar en los recodos del camino.

Tal vez nada de lo escrito tenga sentido pero quedará ahí por mucho tiempo, señal inequívoca de que existió un momento de tranquilidad, incluso tal vez de hastío, del que no me sentí avergonzada por perder el tiempo en un mundo acelerado…, tan solo tenga uno de estos momentos cada muchos momentos, pero cada uno de ellos vale todo el oro del mundo.

Suena el teléfono, la tarde empieza a tomar realidad y yo debo ir despertando poco a poco de este sueño…, tan solo el sonido de las teclas perdura de mi anterior escenario. Hasta el viento parece sentir el fin de este momento y deja de mover las hojas al otro lado de la ventana.

Sin embargo, a pesar de la brevedad de esta vivencia, gracias a estas palabras quedará un recuerdo, un saquito cerrado lleno de pensamientos relajados que releeré una y otra vez cuando el estrés de la vida actual amenace con superarme.

Susana
(2.008)

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