Hace tiempo comentábamos cual era el oficio más difícil y pesado y no supe que responder: Los que me parecían más duros físicamente eran, en principio, los candidatos pero luego opté por los más intelectuales o aquellos que deben cumplir objetivos en tiempo determinado.
Pero tampoco esta opción me terminó de convencer...
Ahora, pasadas las semanas he encontrado la respuesta: La maternidad, no entendida como el periodo de embarazo y parto sino todo lo que viene después.
No importa que hayas visto en tu madre ni que hayas reprochado de otras madres: Nunca estarás suficiéntemente preparada para lo que se te viene encima. Es cierto que la primera vez que ves a tu hijo sabes que harás todo lo posible y lo imposible por protegerle, por guiarle, por darle todo lo mejor pero lo que no sabes es que la mayoría de las veces los acontecimientos te superarán y no sabrás donde está tu camino.
Si, las alegrías serán más alegres pero también, las tristezas serán más tristes; sus miedos serán tus miedos y sus disgustos serán tus dramas.
Y todo ello, sin esperar nada a cambio, tan sólo una sonrisa y un cariño que te hagan recordar porqué estás ahí cada día.
Y sin embargo, sabes que no cambiarías ese trabajo por nada en este mundo.
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